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jueves, 7 de marzo de 2013

La Huelga de la Canadiense

El viento arrecia entre nubes preñadas de negrura. Algunos penachos se descuelgan en jirones que pronto serán barridos por el olvido y la indiferencia. Con los dedos entumecidos por el frío saco el teléfono móvil del bolsillo, rápidamente disparo al cielo tomando un par de imágenes de las chimeneas que pertenecieron a la compañía eléctrica La Canadiense, y prosigo mi camino por la Avenida del Paralelo preguntándome cuánta gente desconocerá los extraordinarios hechos aquí acontecidos...

Febrero de 1919. La huelga de La Canadiense se inició en solidaridad con ocho despedidos del personal de oficinas de la citada compañía eléctrica. El paro se extendió a otros sectores y se prolongó durante 44 días, convirtiéndose en una huelga general que paralizó Barcelona y la industria catalana.
La protesta contó con una amplio apoyo popular (las cajas de resistencia recaudaron 50.000 pesetas en tan solo una semana).
Se militarizó el sector en huelga y se decretó el "estado de guerra", miles de proletarios fueron encerrados en las mazmorras del castillo de Montjuïc.

En la plaza de las Arenas, en una multitudinaria asamblea, 20.000 obreros ratificarán los acuerdos poniendo fin a esta épica huelga. Se alcanzó el compromiso de liberar a los presos y readmitir a los despedidos. Entre otras mejoras salariales se logró la jornada laboral de ocho horas, convirtiendo a España en el primer país en promulgar esta reivindicación obrera.

La burguesía catalana (esa misma que posteriormente apoyaría y financiaría el levantamiento militar del General Franco) no tardó en urdir su sangrienta venganza contra la clase trabajadora y la CNT:
Cierre patronal, ruptura de los acuerdos, ley de fugas (ejecuciones extrajudiciales), sindicato libre y somatenes (pistoleros blancos de la patronal).
Salvador Seguí y centenares de anarco-sindicalistas fueron asesinados bajo el amparo de la Lliga Regionalista (la actual CiU) y La Vanguardia. La autodefensa obrera no se hizo esperar y surgió el grupo de los solidarios (Ascaso, García Oliver y Buenaventura Durruti, entre otros).

Con este modesto esbozo tan sólo he pretendido dar una brevísima pincelada para acicatear la curiosidad de aquellos que desconozcan la apasionante memoria anarquista de Catalunya (La Rosa de Fuego, la Semana Trágica, el fusilamiento de Ferrer i Guàrdia, la huelga de La Canadiense, Salvador Seguí, los solidarios, Federica Montseny, García Oliver, Durruti).
Os animo a completar el lienzo investigando y leyendo más allá de la Guerra Civil Española.

Algunos vídeos de interés: Los Solidarios  Durruti  García Oliver  Vivir la Utopía

Si tuviésemos una organización fuerte como antaño lo fue la CNT otro gallo nos cantaría.
Organización, estrategia y una pizca de herejía...

viernes, 20 de enero de 2012

Orgullo de clase. "¿De qué lado estás?"


Huérfanos de izquierdas, el 15M, también surge por la falla de los sindicatos en su labor representativa de los trabajadores. ¿Porqué hablar de lucha de clases, es políticamente incorrecto? Cuando nunca ha sido tan enorme el abismo entre pobres y ricos. ¿Acaso nos han inoculado el virus del conformismo borreguil?


Este post, está dedicado a los actuales dirigentes sindicales y políticos, que dicen defender a la clase obrera. Les invito a "sentir" este vídeo. Suban el volumen de sus altavoces y sumérjanse en las imágenes. Quizá les hierva la sangre, o se les erice el vello, o les broten lágrimas de pura indignación. Quizá recuerden de donde venimos, y lo mucho que costó conquistar nuestros derechos y libertades. Quizá sientan el orgullo de clase y entonces recuerden, que la dignidad no se mercadea.
Durante la huelga, la esposa de un minero compuso esta bella canción combativa: 
"Which side are you on?" (Natalie Merchant) 


No se vayan todavía, lo mejor está por llegar. Aquí les dejo la transcripción de un trepidante fragmento de la novela "Siete domingos rojos", de ese gran maestro de nuestras letras, Ramón J. Sender. Confieso haberme deleitado releyendo su obra. Con cada nueva lectura, aumenta mi devoción hacia su pluma. Bon Appétit!


"Siete domingos rojos"
{El altavoz sigue soltando frases como trallazos. Tres mil obreros que no han podido entrar se apiñan en la calle. El teniente que manda los guardias de asalto se atusa el bigote y echa miradas fulminantes sobre las altas bocinas. Envía emisarios: "He dicho que quiten los altavoces". Confusión. El electricista jura que los ha desconectado. Pero los altavoces siguen: "¡Toda esa podredumbre que representáis e imponéis, la barreremos nosotros! ¡Caerá por su propio peso la cabeza estúpida de la burguesía, como cayó la de la aristocracia feudal!", "¡A ver, que arranquen esos hilos!". Alguien los arranca. El altavoz de encima de la marquesina, los de la segunda planta, continúan impávidos. Es la voz del segundo orador, que habla de la ley de fugas. Fue el primero que la sufrió en el año 1919. No pudieron rematarlo y ahí está erguido y sangrante para acusar. Salen las palabras a borbotones y algunas fulgen y brillan o se disparan al azul como cohetes. Traición, cobardía, miseria, pólvora, fusiles, revolución, FAI, CNT, FAI, CNT. El altavoz ruge. El grupo de la calle se hace más denso y corta la circulación. Los tranvías suenan sus campanas impacientes y se alinean en largas colas. Un ¡viva la Revolución Social! es contestado por mil quinientas gargantas en la calle, por cinco mil hombres dentro abandonados a la embriaguez de las palabras. Toques de corneta. La masa humana sigue quieta y en silencio afronta a los guardias de Asalto. El altavoz sigue:"¡Viva la CNT! ¡Muera la república burguesa!". Un cabo llega con órdenes. Acaba de hablar por teléfono con la Dirección y han dispuesto que sea suspendido el acto por desobedecer la orden que prohibía los altavoces en la calle. Siguen estáticos los guardias. Otro toque agudo del cornetín y el ataque comienza acompañado de gritos, cierres que caen, puertas que se cierran. Los tranvías se despueblan y sus ocupantes huyen aterrados. Una señora tropieza y cae chillando: "¡Canallas! ¡Canallas!". Un obrero la levanta y pregunta:
Metrópolis, Fritz Lang. 1927
(Cambio de turno en la fábrica)
   _¿Quiénes son los canallas?
   _Ustedes, los obreros.
 El obrero ríe y advierte:
   _No se apure, señora. Hasta las doce no comienzan las violaciones.
El altavoz recoge la advertencia de un orador:
   _¡Están asesinando en la calle a nuestros hermanos!}


Ramón J. Sender. 1932

"Cuando la injusticia se convierte en ley, la rebelión se convierte en deber" Thomas Jefferson